Es fácil discernir cuando no dormí bastante porque me río sin parar. Algo pequeño me hace empezar y puede durar por el entero clase. Ayer, me reía por veinte minutos porque vi dos ardillas afuera. Reía tan fuerte que lloré. Fue ridículo. Traté de ocultarlo. Pues, velar de noche es algo que hago casi siempre. Detesto hacerlo, pero es difícil evitar porque tengo dos concentraciones de estudio. En el año pasado fue horrible porque tuve una actitud de fracaso en este asunto y, por eso, no creía que pude hacer nada sobre el problema. No dormí mucho. Pero este año veo que fue una mentira que había creído y es posible tener más control que antes. Pues, hay la potencial; ahora que estamos en el nuevo año escolar, veo que el camino cambiar mis hábitos no es instantáneo. Quiero pasar el tiempo en una manera de excelencia, pero es muy difícil. Ya es muchísimo mejor este semestre, pero con la mayoría de los días escolares, se me olvida la manera nueva de pensar. Debo acometer mi resolución de nuevo. Y mientras tanto, no debo observar ninguna ardilla.
Tuesday, September 9, 2008
Velar
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